Garrafón o agua filtrada en la cocina: qué comparar
Usa los registros de tu hogar para comparar entregas, manejo, mantenimiento y costo total.
Define qué necesitas cubrir
Anota los usos: beber, preparar hielo, cocinar y atender visitas. Cuenta los garrafones consumidos durante varias semanas representativas, incluidas las de mayor y menor ocupación. Parte de ese registro en lugar de asumir un promedio para todos los hogares.
Si compras garrafones
Registra proveedor, volumen del envase, precio, entrega, depósitos y frecuencia. Pregunta cómo limpiar y almacenar envases y dispensadores. Considera quién recibirá y moverá los garrafones y qué reserva necesitas si una entrega se retrasa.
Compara proveedores por su proceso documentado y tu experiencia de entrega. Incluye entrega y manejo al comparar el precio de las recargas.
Si instalas tratamiento en la cocina
Parte del análisis del agua de entrada y la ficha del equipo exacto. Pide costo instalado, frecuencia y precio de repuestos, espacio requerido, garantía y forma de verificar el agua tratada. Define quién dará seguimiento al mantenimiento cuando la propiedad esté desocupada.
Comprueba que las declaraciones del modelo correspondan a las sustancias que necesitas atender; apariencia y sabor no bastan para demostrar potabilidad. Guía de los CDC para elegir filtros.
Compara el mismo periodo
Para garrafones, suma recargas y entregas reales de doce meses; separa los depósitos reembolsables. Para tratamiento instalado, separa inversión inicial, repuestos y servicio. Incluye consumo de agua o electricidad indicado para el equipo propuesto. Usa cotizaciones vigentes para calcular si recuperarías la inversión y en cuánto tiempo.
Revisa las opciones de tratamiento o solicita un análisis si aún no se ha evaluado el agua de entrada.